Practicamos una viticultura con alma de territorio. Nuestra filosofía se sustenta en la vuelta al origen, poniendo en valor las prácticas culturales propias del Ribeiro que se han ido perdiendo y recuperando los viñedos de la zona histórica que ahora están abandonados.

Los principios de observación y conocimiento transmitido, rescatando la sabiduría perdida de nuestros antepasados guían nuestro espíritu de trabajo.

Escuchar al viñedo, observar su comportamiento y entender su naturaleza son la génesis de nuestro compromiso por la defensa de la biodiversidad y el patrimonio vitícola.

Basamos nuestra filosofía en prácticas ecológicas y sostenibles para mantener suelos vivos y equilibrados, generando riqueza en el ecosistema. Nuestro primer reto es hacer una buena viticultura agronómicamente, pero también sostenible y biodinámica para conseguir un viñedo 100% ecológico.

Estamos rodeados de una gran riqueza de plantas, arbustos y monte bajo donde robles, pinos, madroños, alcornoques, álamos conviven con la jara, el tojo, el sauce o el fresno. Una premisa imprescindible es ser respetuosos al máximo con nuestro entorno conviviendo con el universo que nos rodea.

Reequilibrar las viñas, estudiar la vocación de cada pequeña parcela, conocer las identidades de cada viñedo, el hábitat apropiado para cada variedad o la recuperación de parajes y viñas abandonadas del entorno son algunos de nuestros desafíos.

biodiversidad

“Solo una viña sana y equilibrada será capaz de transmitir la singularidad de un lugar”.

Laura Montero